Chamamé para todes

Actualizado: 9 de ago de 2019

La porpuesta correntina para que les chiques trans terminen la escuela sin tener que dedicarse al trabajo sexual: el Fines Diversidad y la Colonia Inclusiva. Dos proyectos que tienen como denominador común la apuesta del Estado por la inclusión educativa.


La última Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida de la Población Trans en Argentina arrojó un dato inapelable: más del 65% de la las personas trans mayores de 18 años no terminó el secundario. Esa cifra interpela en mayor o menor medida a todas las provincias del país, que han respondido con diferentes lógicas. ¿La solución correntina? Presencia del Estado.

Según cifras oficiales del Ministerio de Educación de Corrientes, en la provincia cerca de 10.800 adultos participan del Plan Fines para terminar sus estudios en 200 escuelas. El Fines no resulta ninguna novedad a nivel nacional: se trata de un proyecto que existe desde 2008 para que las personas mayores de 18 años puedan recibirse cursando una modalidad semipresencial. ¿Cuál es la novedad, entonces? En Corrientes existe un plan Fines Diversidad, especialmente diseñado para el colectivo LGBTIQ en general y para las personas trans en particular. Una curiosidad: en esta provincia primero se implementó el Fines Diversidad y luego el Fines tradicional.

“Buscamos que la población trans esté en un espacio en el que las personas se sientan seguras, en un lugar libre de discriminación en el que su presencia esté instituida”, explica Maite Vara, titular de la Dirección de Diversidad y Género de la Provincia de Corrientes.

La experiencia del Fines Diversidad comenzó en 2017. Como se trata de una modalidad de cursada dividida en tres años, en diciembre de 2019 se recibirá la primera camada LGBTIQ: hay 25 personas, entre mujeres trans, chicas lesbianas y chicos gays (no, no hay varones trans, al menos en esta primera promoción).



Cobrar o no cobrar, esa es la cuestión

A diferencia de lo que ocurre en Capital Federal con el ya mítico bachillerato trans Mocha Celis, el Fines Diversidad de Corrientes es una proyecto estatal, con lo cual el propio Estado, a través de distintos planes, estipula una asignación para que las personas trans puedan estudiar. En rigor, funciona de la siguiente manera: uno de los requisitos para cobrar la asignación consiste en estar estudiando. Así se logró que muchas mujeres trans se inscribieran para finalizar la escuela.

La línea que separa el Caso Corrientes del Caso CABA puede ser la distinción entre tener que dedicarse al trabajo sexual o no tener que hacerlo. En efecto, las propuestas de la Mocha y del Fines Diversidad de Corrientes son diferentes. Mientras que en la Mocha se cursa por la tarde para que las chicas que trabajan por la noche no tengan que dejar sus estudios, en el Fines Diversidad se cursa por la noche. “Tratamos de mantenerlas lejos del ambiente de la prostitución. Muchas se prostituyen pero muchas no, porque ya están dentro de un programa”, cuenta Maite Vara. Esa propuesta sería una quimera en CABA, donde las personas trans se ven sistemáticamente excluidas del mercado laboral formal y tampoco reciben ayuda por parte del Estado.


No todo es color de rosas

Más allá de los beneficios de la presencia del Estado, Maite Vara se lamente de que en Corrientes no exista un bachillerato trans como el Mocha: “Que no haya una escuela específica es un punto flojo. Eso permitiría una mayor permanencia en el tiempo, no dependeríamos tanto de la gestión de turno”.



Al agua

La provincia de Corrientes también cuenta con una colonia de vacaciones inclusiva para la comunidad LGBTIQ, que surgió por iniciativa de un profesor de educación física. La propuesta comenzó en el verano de 2019 y la idea es que se repita todos los años. Maite cuenta que resultaba difícil para la población trans acceder a espacios recreativos en el agua “porque ponerse el traje de baño a veces era una complicación por las miradas y los insultos”.


La colonia está abierta a toda la comunidad bajo el lema “incluyamos y visibilicemos sin temor a mostrar los cuerpos diversos”. “Fue una experiencia her-mo-sa”, dice Maite, separando, orgullosa, el adjetivo en sílabas.