Una escuela en el living de casa

Actualizado: 22 de oct de 2019

Gisela Arcando tiene seis hijos con edades que van desde el jardín de infantes hasta el final de la secundaria y decidió educar a todos en su casa: "Las escuelas son grandes bloques de cemento con celdas que llaman aulas"


-¿Por qué decidiste hacer homeschooling con tus hijos?


-En principio porque conocí esta modalidad que es tan común en algunas partes del mundo y me resultó increíble poder darles una educación personalizada a mis hijos. Esa fue la primera motivación: poder dar a cada uno lo que necesita, poder ofrecerles las herramientas para conocer y descubrir el mundo; educarlos en base a sus modos de aprender particulares, a sus ritmos y tiempos personales. Vivir la experiencia educativa con absoluta libertad me resultó algo fascinante. Además en la escuela parroquial a la que asistían no se les estaba educando como nosotros pretendíamos y no teníamos los recursos económicos suficiente para mandar a todos nuestros hijos a una escuela que se ajustara a nuestras necesidades familiares.


-¿Cómo es un día de homeschooling con tus hijos?


Si bien no todos los días son iguales, nuestra jornada típica comienza a las 8:00 con la rutina clásica de levantarse, asearse, tender las camas, acomodar un poco la casa, pasar la aspiradora en los cuartos, repasar el baño y desayunar. Al ser muchos esto se hace rápidamente entre todos mientras se prepara el desayuno. A las 9:00 aproximadamente ya comienza el mega desayuno energético y, durante el mismo, leemos en voz alta. Al terminar, a eso de las 10:00 - 10:30, comienza cada uno con su rutina de estudios, dependiendo de las materias que toquen ese día. Los pequeños terminan más rápido y se van a jugar mientras los mayores siguen hasta que esté listo el almuerzo. Paramos para comer y luego seguimos un rato más hasta que llega papá del trabajo, a eso de las 15:30. Esas horas son las típicamente académicas pero no todo termina allí, porque el aprendizaje es permanente, constante y continuo. Cada situación, cada pregunta, cada curiosidad es motivo de largas investigaciones y charlas. El asombro es el motor del conocimiento y en casa se incentiva mucho. Algunos días por las tardes tienen deportes o actividades culturales, recreativas, paseos, visitas a museos, proyectos de arte, ciencias y miles de cosas más. Los fines de semana solemos salir con amigos, nos visitan o los visitamos nosotros. Cumpleaños, eventos de todo tipo. Somos una familia muy sociable, nos encanta compartir con amigos y familiares.



-Vos tenés seis hijos con edades que abarcan todo el abanico del sistema escolar, desde el jardín de infantes hasta la secundaria. ¿Es diferente el abordaje del HS en función de la edad?


-Todas las etapas del desarrollo son diferentes, por lo que se atiende cada etapa con actividades propias a la edad. Pero también sucede que abordemos muchos temas todos juntos, independientemente de las diferencias de edad. Si leemos un libro en voz alta lo escuchamos todos y los nenes más chiquitos entenderán algunas cosas y los más grandes, otras. Por ejemplo, si leemos un libro sobre la civilización vikinga los chiquititos que están en la etapa del jardín van a quedarse con que viajan en grandes barcos y tal vez los que están en edad de primaria o primeros años del secundario se van a quedar con el tipo de alimentación o de vestimenta, mientras que los que están en los últimos años del secundario se van a fijar en aspectos culturales, religiosos o políticos. Cada uno de los temas que se abordan el chico lo toma según su capacidad. Después los temas se van repitiendo año a año pero los conocimientos se profundizan porque ya los vieron alguna vez. Lo mismo si hacemos alguna visita al museo: los grandes pueden captar una cantidad de detalles mientras que los chiquitos se quedan con cuestiones más generales, pero en posteriores visitas van a ir percibiendo cuestiones que antes no habían podido ver. Esto es muy enriquecedor porque les permite a todos escuchar todo y saber de todo un poco. Más allá de esto que te cuento, cada uno tiene sus actividades propias de acuerdo a la edad.


-¿Qué le puede enseñar tu experiencia de HS a la escuela tradicional?


-Que los niños son únicos, que cada uno es diferente y aprende de manera única. Pero a la vez hay ciertos patrones que se repiten en las diferentes etapas del desarrollo. Hay una naturaleza del niño que hay que respetar. Unos tiempos que no se pueden pasar por alto. Los cursos no pueden tener 25 o 35 alumnos, es imposible lograr llegar a conocer a cada uno siendo tantos. Las aulas son pequeñas, no suelen tener tiempo y espacio para la contemplación de la naturaleza, de un paisaje inspirador, no suelen tener tiempo para observar y analizar. En general las escuelas son grandes bloques de cemento con celdas que llaman aulas y rejas en las ventanas, y los niños necesitan el verde, el aire libre, necesitan correr aunque sea en una plaza. Necesitan recolectar muestras y armar colecciones de piedritas, de caracoles, de plumas, de piñas, de hojas, de bichitos... Hoy hay muchos niños que crecen sin conocer la realidad, el entorno natural les es ajeno. Los niños ven primero el video de la Vaca Lola antes de tocar una vaca en la vida real, por ejemplo. Conocen los animales de la sabana africana pero no saben el nombre de los árboles o de los pajaritos que hay en su cuadra. En fin, miles de contenidos se bajan a las escuelas, supuestamente porque son necesarios, pero nadie sabe para qué o para quienés son necesarios. Ellos no pueden elegir qué estudiar en base a sus intereses personales por ejemplo. Y se enseña lo mismo a un niño que vive en un entorno rural o en la montaña o en el delta que al que vive en una ciudad capital. Claramente no tienen el mismo contexto y seguramente les interesen cosas muy diferentes a unos y a otros. Tampoco se enseña a utilizar las nuevas tecnologías sabiamente. No se puede seguir enseñando a los niños como si fueran productos de una fábrica, pensando en lo que van a ser cuando sean grandes, porque eso nadie lo sabe. Ellos tendrían que crecer como niños, no como próximos adultos. Si les brindáramos las herramientas necesarias para la vida y crecieran aprendiendo a manejarlas, poniendo en práctica habilidades del pensamiento más que incorporando contenidos como si fueran cubos vacíos que hay que llenar, la cosa sería diferente. Los niños al llegar a la juventud sabrían lo que quieren y podrían elegir libremente qué hacer de sus vidas. Los contenidos son necesarios para poner en práctica las habilidades del pensamiento. Si no, estamos educando en serie para que sean empleados o profesionales, para que encajen en el engranaje mercantil; pero no para que sean felices, únicos, que cumplan sus sueños, que sean emprendedores, artistas, dueños de sí mismos y responsables de sus decisiones. ¡Hay tanto por aprender! Uno no termina nunca de aprender. Los padres homeschoolers aprendemos con nuestros hijos: aprendemos con ellos y de ellos.



-¿Qué le dirías a un docente de una escuela tradicional?


-Que vea el Documental de la escuela de la Señorita Olga. Que lean sobre Waldorf, Montessori, Charlotte Mason. Que lean a John Holt, a John Taylor Gatto. Que investiguen sobre corrientes pedagógicas alternativas, que no dejen de soñar con una escuela mejor para sus alumnos. Que se puede. Que hay muchas escuelas modelo exitosas y que no se dejen abrumar por el sistema que burocratiza todo.


-Últimamente se está hablando mucho de educación sexual integral en la escuela. ¿Se trabajan esos contenidos en homeschooling?


-Claro, es parte de la vida. La educación sexual, la educación alimentaria, la educación ecológica, la educación sanitaria. Todos son temas fundamentales para la formación integral de nuestros hijos.



-¿Qué dirías que es lo que más te gusta del homeschooling y cuáles creés que son los principales problemas?


-Me gusta todo, pero lo que más disfrutamos es el tiempo en familia, el poder conocer bien a cada uno de mis hijos y que ellos se conozcan entre hermanos. Que tengan la confianza suficiente como para saber que pueden contar con nosotros siempre y para lo que sea. Que aprendan a convivir y a valorarse. Que podamos respetar sus tiempos de aprendizaje, que puedan relacionarse con personas de diversas edades de forma tan natural. No solo tratar con chicos de su edad y autoridades, sino que en esta escuela que es la vida aprenden a tratar cotidianamente a chicos de diferentes edades, sectores sociales, culturales y religiosos diversos. Procuramos que así sea. El aula es verdaderamente el mundo para ellos. Problemas no se me ocurren. A veces el tiempo no alcanza. No alcanzan las horas del día para aprender todo lo que quisieran. O los recursos se nos hacen escasos para recorrer todos los lugares que quisiéramos. Pero no encuentro dificultades grandes.